Algunos aseguran que correr es el ejercicio más completo que hay, aunque algunas otras personas aseguran que nadar es el deporte más efectivo para estar saludable y bajar de peso. Ambos ejercicios cardiovasculares tienen sus ventajas y diferencias muy marcadas. Nadar o correr,
Tierra contra agua

Correr es un ejercicio de alto impacto. Dado el roce con la tierra estimula el crecimiento de los huesos, mientras eleva tu frecuencia cardiaca. Sin embargo, esta también puede conducir a daños debido a la tensión repetida sobre las articulaciones y los tejidos blandos del cuerpo. Por otra parte el ejercicio en el agua puede reducir tu peso corporal hasta en un 90 %, así como la tensión en las articulaciones. El agua puede proveer 800 veces la resistencia que provee el aire.
Calorías quemadas

Al ser ejercicios cardiovasculares ambos queman más calorías que caminar o levantar pesas. Sin embargo correr quema, por lo general, más calorías que nadar. El gasto calórico depende de varios factores (peso, estado físico de la persona, velocidad de la carrera), etc. Por tanto, una persona de 63 kilos que corre 30 minutos a 12 km por hora, quemará 402 calorías. En cambio, una persona de 60 kilos que nade estilo libre de forma rápida durante una hora quemará 590.
Músculos utilizados

En ambos ejercicios se usan principalmente los músculos inferiores del cuerpo; sin embargo, nadar también involucra la parte superior. Las piernas son músculos grandes y poderosos contribuyen enormemente a nadar. Sin embargo, cuando nadas no solo trabajas los músculos inferiores, también los superiores. Finalmente, en ambos ejercicios el abdomen trabaja para estabilizar la columna.
Nadar o correr

Finalmente, ambos ejercicios aportan grandes beneficios para nuestra salud y bienestar. Ahora solo falta que elijas el que más se ajuste a ti. Correr puede ser muy barato, solo necesitas un par de tenis y un poco de música para hacerlo donde tú quieras. Mientras tanto, nadar implica no solo comprar traje de baño, gorra, lentes y tapones de oído, sino tener una alberca al alcance. Correr resulta mucho más práctico, pero vaya que no hay nada cómo relajarte en el agua después de un día pesado. Nadar es un buen momento de introspección para muchas mujeres.
Sea cual sea tu deporte, recuerda que debes hidratarte muy bien después de hacer ejercicio.