Seguro cuando terminas de hacer ejercicio, en algunos momentos te sientes adolorida. ¿Qué es lo primero que piensas luego de eso? “Ya no voy a hacer ejercicio hasta mañana, porque me duele todo. Mejor dejo que se me pase y mañana continúo.” Sí, pareciera ser la mejor opción, pero la realidad es que aunque te sientas adolorida debes continuar con tu entrenamiento.
No dejes de ejercitarte

El dolor es parte de la respuesta de tu cuerpo al hacer algo que no estaba acostumbrado. Si sientes dolor, significa que estás trabajando lo suficiente los músculos. Sin embargo, es importante notar cuando el cuerpo realmente está sufriendo una lesión. Si ese fuera el caso, es importante acudir con el médico especialista para que te ayude a solucionar el problema antes de que realmente se vuelva una situación complicada. También es importante que no pretendas aumentar tu entrenamiento de un día para otro. Debes ir poco a poco.
¿Qué puedes hacer?

En cualquier rutina de ejercicio, es importante variar los ejercicios. Si un día haces sentadillas, al día siguiente has alguna rutina para el abdomen o los brazos. Así vas intercalando el trabajo de tu cuerpo y no recae en una sola zona. Además, es importante que no hagas ejercicio toda la semana. Al menos debes dejar dos días libres para que tu cuerpo se recupere entre un entrenamiento y otro.
Cómo aliviar el dolor

- Enfría tu cuerpo de manera correcta. Antes de que tomes una ducha luego de terminar tu rutina, debes hacer ejercicios para enfriar tus músculos. De lo contrario, podrías tener alguna contractura o simplemente sentirte mal porque tu temperatura corporal está muy elevada. El estiramiento te ayuda a evitar calambres o rigidez.
- Lo que comes y bebes. Es recomendable que luego del ejercicio comas carbohidratos o proteínas en pequeñas cantidades.
- Rodillo de espuma. Ayuda a liberar la tensión de los músculos luego de tu entrenamiento.