Hace algunos años estuve obsesionada con mi figura y sabía que para eso debía hacer ejercicio y apoyarme de las fajas. Debo aceptar que las usé por más de un año y creí que eran una maravilla. Sin embargo, conforme pasó el tiempo fui cambiando de parecer.
Por qué usé fajas

Antes pensaba que la única faja que existía era la que usaban las embarazadas para sostener el peso de su vientre. Conforme crecí me di cuenta de que no era así. Había varios modelos entre los que podías elegir el que más se adaptara a tus necesidades. De corsé, que sólo cubren la zona debajo del busto hasta el vientre, o con tirantes que abrazan la espalda para una mejor postura. También existen las fajas con short incluido que moldea parte de los muslos. Bueno, te contaré por qué las empecé a usar hace tiempo.
Comprimen el vientre y ayudan a reducir unos centímetros

Cuando decidí usar faja, me dijeron que era una buena elección porque me ayudaría a comprimir mi vientre. Realmente esa área de mi cuerpo estaba bien, pero tenía una pequeña obsesión por mejorar mi aspecto. Me comentaron que usarlas con ayuda de ciertos geles reduciría algunos centímetros de mi cintura. La verdad es que nunca pude comprobarlo y me empecé a desanimar.
Mejoran la postura y disminuyen el dolor de espalda

Lo que no puedo negar, es que cuando usé fajas mi postura mejoró mucho. Para lograrlo tuve que apoyarme de las de tirantes, pues me abrazaban la mayor parte del torso. Durante los meses que la usé, no sentí ninguna molestia en mi espalda. Incluso a la hora de dormir descansaba mejor y no tenía dolor en el cuello. Al sentarme o estar de pie, me mantenía erguida sin ningún problema.
Usarlas seguido causa flacidez

Por desgracia, usar las fajas con tanta frecuencia resultó contraproducente para mi cuerpo. Un doctor me explicó que la faja tiene la función de sostener la parte del vientre en la que se encuentran los músculos que deben ejercitarse por medio de abdominales. Al usar la faja, los músculos se hacen “flojos”, por así decirlo, y dejan de trabajar para conseguir su fuerza. La faja les ahorra el trabajo y entonces estos los músculos tienden a aflojarse.
Al principio me encantaba usar fajas, pero después de todos estos contratiempos tuve que dejarlas de lado. Además, tengo problemas de colitis y mi vientre suele hincharse por diversas cuestiones. Entonces, usar fajas ponía en riesgo la salud de mis intestinos porque los mantenía demasiado tiempo apretados. Comprendí que usar faja sí se puede, siempre que sea por periodos cortos. También debes dejar descansar a tu cuerpo para que no se mal acostumbre. ¡Créeme, te lo digo por experiencia! Sin duda, lo mejor es hacer ejercicio si deseas tener un abdomen de 10.