Si estás cansada de que te juzguen, primero analiza qué tanto de eso aplicas tú en tu día a día. Muchas veces nos fijamos en lo que otros nos hacen, pero no somos conscientes de que nosotras estamos haciendo exactamente lo mismo. Para que las cosas cambien a tu alrededor, lo mejor sería que empezaras por ti, para que el cambio que pides, tú también lo des. ¿Estás lista para el cambio?
Deja de vivir en el pasado

Bien lo dice el sabio Rafiki, “el pasado puede doler pero puedes huir o aprender de él.” Lo mejor será que limes asperesas con tu niña interior, para que puedan trabajar en conjunto por tu bienestar. Olvídate de los errores que has cometido, mejor perdónate y aprende de ellos para que seas una mujer más fuerte. La sociedad se encargó de darte algunas creencias, hábitos y puntos de vista, pero de ti depende que continúes en ese camino o cambies. No debes sentirte obligada a hacer o pensar como te dijeron que era “lo mejor”. Tú forma tu propio criterio, ese nadie lo destruirá mientras tú no lo permitas.
Lo más importante: acéptate tal cual eres

Si no quieres que los demás te juzguen, acepta quien eres. Mientras tú seas feliz contigo misma, lo demás no importa. Supera tus miedos, aprende a vivir con ellos, resuleve tus dudas, pero nunca te arrepientas de quien eres. Si algo de ti no te convence, trabaja en ello para que seas una versión remasterizada de ti. Si tú te amas tal cual eres, nadie podrá destruirte jamás.
Apoya a las demás, o al menos, no las juzgues

Como mujeres a veces nos cuesta trabajo ver a las demás como amigas, o al menos como iguales. Siempre las vemos como la peor enemiga o como rival. Si de verdad queremos el cambio tanto para nosotras como para las demás, lo mejor es cambiar esas actitudes contra otras mujeres. Cada una es única y debemos sentirnos orgullosas de ello. La belleza que tenemos es distinta en cada una y no debes sentir que compites contra nadie.
Aprende a respetarte y amarte, para que así puedas respetar a quienes te rodean, sean mujeres u hombres. No lo olvides, todos merecemos respeto por igual.