Si te consideras una adicta a las compras, debes dejar de comprometer tu futuro

Cada persona tiene una forma muy particular de sentirse bien consigo misma. Algunas se concentran en el trabajo, en el ejercicio, su hobby favorito, y algunas otras recurren a las compras. Lo grave es que para sentirte bien puedes convertirte en una adicta a las compras, y eso podría acarrearte problemas financieros que comprometan tu futuro.

El lado oscuro de ser adicta a las compras

Evidentemente las compras son una bendición para nuestro estado de ánimo. Hasta el momento no conozco a ninguna mujer que no se sienta bien al adquirir un hermoso vestido o consintiéndose con algún capricho de vez en cuando. Existen muchas que recurren a la terapia de compras para dejar atrás un mal día. Sin embargo, estos pequeños incentivos de felicidad duran muy poco cuando las deudas tocan la puerta. Si te has convertido en una adicta a las compras tienes que encontrar la forma de dejar atrás la adicción. Afortunadamente, hay salida para este tipo de problemas. Aquí te damos la pauta para que te alejes de este problema.

4 pasos para deshacerte de la adicción

1.- Acepta que tienes un problema. Es demasiado sencillo perder el piso cuando nos encontramos deprimidas. Cuando las compras han pasado de un gusto al hábito, es momento de tomar cartas en el asunto. El estrés de tu día a día puede ser liberado de otra forma. Deja de gastar el dinero que no estás generando, lo único que logras es aumentar tus deudas. Recurre al ejercicio para sacar la tensión.

2.- Respira cuando vaya a ocurrir. El estrés es parte del día a día de la mayoría de las personas. Cuando las cosas no andan bien en casa o en la oficina es mejor que salgas a caminar. Hacer un poco de ejercicio te beneficia más que ir a gastar tu quincena en una cerveza, en maquillaje que realmente no necesitas, en una prenda que tampoco requieres.

3.- No pierdas el control de tu dinero. Basar tu felicidad en las compras puede hacer que pierdas el piso. Lleva un control férreo sobre de tus finanzas, fija un presupuesto para consentirte con un capricho ocasional. Así tendrás incluido un rubro para compras imprevistas en tu presupuesto y seguirás en control de tu dinero. Es el primer paso para dejar de gastar de más.

4.- Cuida tus límites. Al principio va a ser sumamente complicado, las emociones no suelen ser las mejores amigas del dinero. Busca la forma de darte cuenta cuando hay focos rojos. Es decir, cuando estés a punto de comprar algo solo por impulso, para sentirte bien. Aplica estrategias inteligentes, como no llevar tarjetas de crédito o salir de casa con poco efectivo. Todas las trabas que te puedas poner en el camino son bienvenidas.