La importancia de tomar un poco de sol en estos días de cuarentena

Durante mucho tiempo había escuchado a las abuelitas, madres y médicos recomendar dejar a los recién nacidos un rato tomando los rayos del sol. De acuerdo a sus explicaciones, cuando nacemos no tenemos la suficiente vitamina D en nuestro cuerpo. Esa vitamina es básica para un buen crecimiento y también para sentirnos bien, con fuerzas y mucho ánimo. Así que por eso te dejaban tendida un rato al sol, para que tu cuerpo absorbiera la vitamina necesaria. Sin embargo, nadie piensa que eso siga siendo necesario conforme pasa el tiempo. Justo ahora en estos días de encierro, varias personas han comenzado a recomendar tomar un poco de sol cada día. Al principio creí que era una exageración.

Los primeros días pasaron de manera exitosa

Mi trabajo me permite permanecer gran parte de tiempo, cómodamente, en casa. O sea que estoy acostumbrada a no salir tanto, pero debo reconocer que aunque esté en casa, de vez en cuando salgo a la tienda. Salgo a regar mis plantas o alimentar a los gatitos que viven por mi casa. Así que sí paso tiempo fuera de casa y de manera indirecta, recibo un poco de sol todos los días. Al menos así había sido hasta el momento en que nos dijeron que debemos permanecer en casa la mayor parte del tiempo por seguridad.

Poco a poco mi pila se fue bajando

Me la pasaba tan enfocada en mis obligaciones o en tratar de descansar un poco más, que estando todo el día en casa, me olvidé de salir a hacer esas cosas que acostumbraba. Al principio pensé que era debido a que me había enfocado mucho en mi trabajo, pero no. La realidad era que poco a poco caía en depresión. Comenzaba a sentirme sin ganas de hacer nada, sólo trabajaba y dormía. Me estaba olvidando incluso de comer. Así pasaron varios días y la verdad es que no me sentía nada bien. Era como si hubiera perdido el rumbo de mi vida.

Debes tomar un poco de sol

Un día salí a tender ropa y al estar ahí, el sol estuvo acompañándome un buen rato. Como por obra de arte, cuando regresé a casa me sentía mejor. En ese momento no lo relacioné con el sol, pero sí había recargado mi pila. Los días siguientes me sentía mejor, hasta que se me acabó esa dosis de vitamina D y volví a sentirme triste. Luego recordé lo que me habían dicho “debes tomar un poco de sol”. Ese día ya lo hice de manera consciente y dedicando mi tiempo sólo a eso. Comprobé que en efecto el sol me hacía bien y entonces desde ese día opté por salir todos los días un rato para que mi cuerpo recobrara las fuerzas. Sin querer estaba entrando en un estado de depresión por el encierro y la falta de vitamina D.

Te cuento esto para que tú también tomes sol todos los días, en tu azotea o tu patio, pero hazlo.