Yo no quiero ser la mamá que se sacrifica todo el tiempo y no me voy a sentir culpable por ello

Cuando dí a luz a mi primer hijo muchas mamás con experiencia incluso la mía, me insistían en que debía dormir mientras el bebé estaba durmiendo. Todas sabemos que al tener un recién nacido en casa, las cosas tan elementales como comer y dormir se vuelven un lujo. Sin embargo el ejercicio para mi siempre ha sido una actividad tan necesaria en mi día como comer. Lo hacía antes de embarazarme, lo hice embarazada e incluso el día en la mañana antes de mi parto, me encontraba haciendo yoga… Nunca fui la embarazada super cuidadosa y no pienso ser la mamá que se sacrifica.

¡Estas mal! tienes que descansar

Muchos fueron los malos comentarios hechos por mi suegra, mi mamá y las madres experimentadas a mi alrededor. Sin embargo en mi primera cita con el doctor después de dar a luz, una de mis primeras preguntas fue “¿ya puedo empezar a entrenar de nuevo?” Mi doctor me dijo que podía comenzar con caminatas leves, sin sobreesforzarme. Me dijo que la fuerza iría regresando con un poco de calma y tiempo. Así que ese día en la tarde noche, deje a mi bebé con mi hermoso esposo que comprende a la perfección lo que significa el ejercicio para mi. Salí a dar una caminata leve y regrese de mejor humor a casa. Al regresar hasta mi marido me recibió con una sonrisa.

El ejercicio es parte de mi, es como respirar

Puede sonar exagerado pero es una de mis grandes pasiones. Como lo es dibujar, pintar o hacer cualquiera de estas otras cosas que me apasionan. El ejercicio me ha ayudado a evitar la ansiedad desde la adolescencia. Es mi lugar seguro, el tiempo que dedico a calmar mi mente y sacar mis frustraciones. Sinceramente creo que sería una pésima idea empezar a privarme de lo que me hace feliz. Aunque algunas dicen que el sacrificio hace a una buena madre. Yo creo que es todo lo contrario. Cuando mi hija crezca no quiero que se prive de hacer lo que le gusta. No quiero que se meta en estos roles de madre de los años 60 solo porque los demás dicen que es lo correcto. Yo voy a ser una mejor mamá si estoy relajada y feliz. No quiero ser una madre enojona y mucho menos frustrada.

Mi maternidad no me va a definir del todo

Ahora que soy mamá he cambiado mis tiempos. Y aunque a veces me encantaría estar en el gimnasio haciendo sprints. He aprendido a mediar mis actividades y agradecer que cada día mi bebé duerme un poco más. Ahora me siento más apoyada que nunca por mi marido que comparte conmigo la responsabilidad de dormir, limpiar y ayudar con el bebé. Además ambos nos damos tiempos libres, pues al igual que yo mi marido también merece un tiempo libre. En este nuevo rol de madre he recibido mil críticas. No solo porque salgo a correr con la carreola o porque ya estoy empezando a trabajar poco a poco nuevamente. Si no porque todos insisten que mi bebé crecerá rápido y se supone le impregne toda mi energía a mi nuevo rol de ser mamá. Sinceramente yo no quiero ser mamá sacrificada, así como tampoco me cuelgo la etiqueta de artista depresiva , de esposa o cualquier otra que me quieran imponer. Yo soy solo yo, un poco mejorada con una pequeña vida en mis manos.

Cada quien vive a su manera

Este rol de mamá sacrificada no es algo que me gustaría promoverle a mi bebé. Pues quiero que antes de ser madre, esposa o profesionista sea ella misma. Para mi eso es lo que cuenta. Quiero disfrutar de la maternidad a mi manera. Quiero disfrutar estos primeros meses en familia. Pues hasta mi esposo esta quedandose en casa más tiempo para disfrutar de los primeros meses de vida de nuestra hermosa bebé. Me siento orgullosa del equilibrio que tenemos en casa, a pesar de que nadie parece entender nuestra forma de crianza. Con mi esposo cuidando al bebé para que yo tenga un poco de tiempo libre.

Yo viví en una casa donde mi mamá agarró el rol de sacrificio a la máxima expresión. Es triste pero, yo no quiero repetir ese patrón. Creo que mientras más plena me sienta esto se verá reflejado en la vida de mi pequeña. No quiere decir que me desentienda como madre de mi bebé. Solo es una forma diferente de vivir y ver las cosas ¿Sí estoy haciendo bien? Eso no lo se, pero mi madre tampoco lo sabía y mucho menos mi abuela.