El dÃa que supe que estaba embarazada recibà una de las mejores noticias de mi vida. A partir de ese momento, veÃa todo color de rosa. Era una de las mejores noticias que habÃa recibido y estaba enfocada en disfrutar al máximo de esta etapa. Además, de acuerdo a lo que me habÃan contado amigas y conocidas, parecÃa ser una etapa sin contratiempos. Todas ellas no tenÃan complicaciones, lo que me hacÃa sentir aún mejor. SÃ, eso era lo que yo creÃa porque…
¡Que qué!

Al saber que estaba embarazada, la doctora me hizo un ultrasonido y me dijo que tenÃa 15 semanas de embarazo y el bebé ya estaba más que acomodado en mi útero. Ella me preguntó si no habÃa tenido algún sÃntoma o algo que me hiciera pensar en un embarazo. Le dije que no, pues seguÃa haciendo mi vida con toda la normalidad. Viajaba en moto, iba a la feria, hacÃa los paseos dominicales en bici, y subÃa cerros; jamás me pasó por la mente esa idea. Además, mi periodo seguÃa presente, por lo que nunca imaginé estar embarazada.
“Embarazo perfecto”

Como hasta ese momento no habÃa tenido complicaciones, sentÃa que todo era perfecto. Nunca supe lo que eran las náuseas, el mareo o los terribles antojos. De verdad mi vida seguÃa igual, por lo que yo era la más feliz del universo. Tanta era mi felicidad, que me olvidé de todo lo que podÃa pasar más adelante. Al llegar a los 7 meses, supe que mi bebé serÃa una niña y eso me hacÃa estar más feliz, pero…
Muchas complicaciones

El mismo dÃa que me dijeron que mi bebé era una niña, también me dieron una noticia que yo no habÃa tenido presente en mi mente. Me dijeron que el bebé venÃa en posición inversa, por lo que si no se acomodaba pronto, tendrÃa que nacer por cesárea. En ese momento, comencé a ver la gravedad del asunto. Yo no querÃa que me abrieran y no tanto porque quedara una cicatriz en mi cuerpo, simplemente no querÃa porque sabÃa que la recuperación serÃa más complicada que con el parto natural.
¡TenÃa que hacer algo!

En algunos pueblos de México se tiene la creencia de que los bebés pueden ser acomodados por ciertas mujeres. Yo, en mi desesperación por no ser rajada, busqué a una de ellas. Al llegar con la señora, me dijo que podÃa intentar mover a mi bebé, pero como ya estaba cómoda en esa postura era probable que la retomara. En ese momento tuve que resignarme a que me hicieran la cesárea. Asà fue, un mes después me encontraba en el quirófano recibiendo la epidural para conocer a mi hija.Â