Dejé de tomar refresco y estos fueron los beneficios

Desde que soy pequeña las comidas en mi casa se acompañaban con refresco. Era muy rara la vez en la que tomábamos agua de sabores. Sabía que eso era malo para mi salud, pero no le daba tanta importancia. Todo cambió cuando comencé a vivir con mi pareja, él no estaba acostumbrado a tomar tanto. En cambio, tomaba agua durante las comidas, yo también deje de tomar refrescos y estos han sido los beneficios.

Dejé de tomar refresco y le dije adiós al azúcar

Uno de los cambios más notorios que pude ver en mi dieta fue la disminución del azúcar. Antes estaba acostumbrada a tomar refresco en las comidas y cuando salía con mis amigos al cine. Por eso, no sentía el subidón de azúcar cuando lo tomaba. No obstante, cuando dejé mi casa no compraba refresco, solo tomaba agua de frutas, para ser específica de limón. Por eso, después de tres semanas tomé refresco y me sorprendió el sabor a azúcar. Era tan intenso, que me daba asco. Hasta la fecha he bebido refresco en una o dos ocasiones y poco, pues no tolero tanta azúcar.

Adiós a la inflamación

Como sufro de colitis nerviosa cualquier alimento alborota mi estómago. Sin embargo, antes no lo sabía, por ello lo seguía tomando con naturalidad. Por tanto, durante esas tres semanas no sentí ni un poquito de inflamación. Por ello decidí no beber más refresco, incluso dejé las bebidas mineralizadas. Ahora mi estómago se siente ligero y no presenta dolor. Por tanto, si quieres que tu pancita no te odie, deberías olvidarte de esa bebida.

Bajé de peso

Cuando dejé de tomar refresco no sólo me olvidé del azúcar y de los dolores de estómago, también pude bajar de peso. La verdad es que al inicio me sorprendió muchísimo. El refresco propicia al almacenamiento de grasa y cuando dejas de ingerirlo es más sencillo para tu cuerpo eliminar tanto la grasa como las toxinas.

Tenía más energía

Consumir mucha azúcar nos provoca cansancio y el atraso en nuestro sistema digestivo. Sin embargo, muchas personas lo ignoran y siguen bebiendo refrescos. Cuando yo dejé de tomarlos, comencé a sentirme más activa de lo normal. Incluso hacia mis actividades con más tranquilidad y menos ansiedad. Por eso, ahora procuro tomar mucha agua todos los días. También la ingiero mediante los alimentos.

¿Tú te animarías a tomar menos refresco?