A pesar de lo que todo el mundo piensa, un estudio publicado en Journal of Family Psychology afirma que muchas veces los niños se benefician al ver los problemas de sus padres. Los niños expuestos a discusiones en las que mamá y papá encuentran un punto medio resultan beneficiados. De hecho, esta es la forma en la que puede ayudar a tus hijos presenciar una discusión constructiva.
En este mundo no hay negros o blancos, si optamos por los grises la educación de nuestros hijos será más flexible y favorable.
Cuando los papás buscan una solución juntos

Con esto no quiero decir que tus hijos deban estar presentes en las discusiones sin sentido que a veces los adultos tenemos. Las situaciones conflictivas pueden ser un campo de aprendizaje, siempre que mamá y papá encuentren una solución al problema que aqueja a la familia. Un estudio reciente se llevó a cabo entre familias que frecuentemente tenían conflictos. Los hijos de estas familias tenían alrededor de tres años de edad. Se entrevistó a los padres para conocer cómo lidiaban con el conflicto.
El conflicto constructivo

El estudio se enfocó en las parejas que buscaban juntos una solución a los problemas. A estos se les llama conflictos constructivos. Estas parejas tenían algo en común: a pesar de los problemas, nunca se dejaban llevar por la ira o el resentimiento cuando discutían. Las parejas que discuten sus problemas constructivamente, le dan a sus hijos armas emocionales invaluables. Por el contrario, las parejas que intentan resolver sus conflictos pero se dejan llevar por la ira o violencia, perjudican a sus hijos.
El conflicto es bueno, pero ¿por qué?

Las parejas que encuentran la forma de lidiar con sus problemas sin recurrir a la violencia son emocionalmente más fuertes que los que no lo hacen. Por otra parte, los niños aprender a lidiar con los conflictos de la misma manera. Esto quiere decir que cuando crezcan y tengan una pareja serán capaces de reaccionar de forma racional ante los problemas.
Finalmente mamá y papá siempre serán un ejemplo para los más chiquitos de la casa. Está en tus manos enseñarles a crecer emocionalmente.