Tener un hijo con esquizofrenia es un camino lleno de aprendizaje

A la edad de 19 años mi hijo fue llevado a la cárcel por intentar matar a su papá. El o paraba de gritarle a su padre “¿No sabes lo que me estás haciendo?” y “¡Deja de decirle al mundo todo lo que estoy pensando!”

Los vecinos asustados al escuchar lo que pasaba llamaron a emergencias. Después de calmar a mi hijo, el le dijo a los policías que estaba harto de escuchar sus pensamientos en las series de TV y que las voces en su cabeza no se callaran. De inmediato llamaron a un psiquiatra.

Mi hijo fue diagnosticado con esquizofrenia

De repente me via mi misma evitando el diagnostico dado pro un profesional. Alegando que seguramente mi hijo estaba consumiendo drogas o estaba haciendo un berrinche. Después de calmar mi mente con mucho trabajo, tuve que aceptar el diagnostico. Escribo esto porque quizás algunos padres se encuentren tan confundidos como yo.

Primero, es importante saber qué es la esquizofrenia. Según NAMI (The National Alliance On Mental Illness), la esquizofrenia es “una enfermedad médica compleja y prolongada … que interfiere con la capacidad de una persona para pensar con claridad, manejar las emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás”. Se estima que el .25 al .64 de los adultos puede tenerlo.

Mi mamá sufría esquizofrenia y fue una de las cosas más difíciles que tuve que pasar

Hablar con un profesional al respecto

Debido a que estaba en negación, seguí con mi trabajo normal . El doctor que le habían asignado a mi hijo mientras seguían en el hospital en observación me mando llamar. Estaba triste, ansiosa pero tenía el consuelo de que a mi hijo lo estaban tratando profesionales. Yo seguía creyendo que mi hijo estaba consumiendo drogas.

Entró el médico y nunca olvidaré el sonido de su voz ni su acento. Se presentó y luego procedió a dejar que todos los que estaban en la habitación con él se presentaran. Mi ex marido y mi hijo también estaban allí.

Procedió a hacerle algunas preguntas a mi hijo. “Cuéntanos qué pasó el otro día”, fue el primero. “Estaba cansado de que mi mamá me dijera que soy una persona terrible. ¡Cada vez que enciendo la televisión, están diciendo exactamente lo que estaba pensando! Necesita dejarme en paz “. Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi corazón se hundió en mi estómago. “Mi mamá me sigue diciendo que tengo que suicidarme”, dijo.

Síndrome de Karoshi: cuando el exceso de trabajo pone en riesgo tu salud

Mi visión estaba mal

Me di cuenta que esto distaba mucho de un tema con drogas. Mi hijo tenia una enfermedad mental, grave. No era gente equivocada, no fue poca supervisión de parte de su papá, y ciertamente no eran drogas. En mi mente la esquizofrenia era algo que se podría quitar con algunas pastillas y terapia.

Pero nada de eso es cierto, es como si de un día para otro te hubieran cambiado a tu pequeño hijo y apareciera otra persona. Para mi fue como perder a parte de mi hijo. Mandar a mi hijo a una casa de enfermos mentales en ese momento era super doloroso para mi. Pensé en las cosas que se perdería, como ir a la universidad, casarse, tener hijos, viajar, todo eso ya no podría ser.

Después de pedir ayuda psicológica para mi misma, me di cuenta que mi hijo iba a tener una vida diferente pero no por ello iba a ser desgraciada.

La verdad es dura y claro difícil de aceptar

Ningún padre o pariente va a aprender a la primera cómo lidiar con una enfermedad mental. Pero con el tiempo empiezas a ver la realidad de otra manera. Hay que dejar de lado la paternidad que has llevado hasta el día de hoy y concentrarte en aprender más sobre el tema. Con mucho esfuerzo, un día podrás llevarte a tu hijo a casa y podrás ayudarlo. Claro que como en cualquier vida humana, hay días buenos y malos.

Buscar un nuevo camino, eso es lo que hacemos los papas que tenemos hijos con enfermedades mentales, pero sobre todo pensar en como hacer de la vida de nuestros hijos algo mejor, bajo las presentes circunstancias.