No te niego que todos los seres humanos tenemos cualidades, pero sin duda las mujeres tenemos un no-sé-qué-que-qué-sé-yo que nos permite darle un enfoque totalmente diferente a la vida. Quizá por eso a los hombres les cuesta tanto entendernos. Sin embargo, ya pasaron suficientes siglos para que la opinión de ellos no nos afecte ni nos detenga. Cuando afrontamos estas pruebas mostramos de qué estamos hechas dando todo lo que tenemos. Es así como superamos cualquier prueba como verdaderas campeonas.
1. Las críticas de otros

A muchos se les hace fácil lanzar la primera piedra y uno aprende a recibirla sin lastimarse. La realidad es que son muchas las presiones que otros tratan de imponernos solo por ser mujer. Aunque ser hombre tiene su chiste; sin duda las mujeres manejamos la crítica de una forma especial.
2. La pérdida de un hijo

El dolor es insoportable para ambos padres. Así tu bebé tuviera dos años o dos semanas estuvo dentro de ti y el vínculo que se forma es muy especial. No es fácil sobrellevar semejante dolor, pero las mujeres lo logramos y lo hacen como campeonas.
3. Ser mamá, chofer, maestra, psicóloga… ¡todo en uno!

Por más moderno que sea el padre de tus hijos y participe en las tareas del hogar, los niños tienden a pedir por ti para todo. Por algo será. Sin duda, ser multitasking en nuestra vida cotidiana es un logro cada día.
4. Una ruptura

Muchos hombres tienen un ego sumamente frágil y no toman para nada bien una ruptura. Aunque hombres y mujeres nos bajoneamos al terminar una relación, las mujeres lo tomamos con mucha más filosofía.
5. La discriminación

Estamos en el siglo XXI y aún así nos enfrentamos a cada comentario… Muchas veces la gente no lo hace de mala fe, pero nos ponen en el concepto que tienen de lo que debe ser una mujer y por eso asumen que no podemos hacer lo mismo que los hombres. O quizás no quieren darnos un puesto en el trabajo porque si te embarazas tienen que pagar tu seguro. Otras veces no te quieren contratar con niños “porque los tienes que ir a atender”. Como sea el cambio está en puerta y las mujeres venceremos como campeonas.
6. El acoso en la calle

Es horrible. De verdad, ¿qué esperan lo hombres a cambio? Nunca he oído a alguien decir: “Encontré al amor de mi vida porque me checó las nalgas cuando pasé caminando”. ¡Eso no pasa! Sin embargo, nosotras, aunque no tendríamos por qué sufrir ningún tipo de acoso, sabemos manejarlo perfectamente.
7. Las presiones para formar una familia

Que si tienes hijos demasiado joven, que si te tardas ya estás quedada, que tengas un hijo, o dos, o diez, que lleves tu casa de cierta manera o que “atiendas a tu marido”. Total que todo el mundo quiere opinar respecto a tu futura familia y tu opinión queda de lado. Pero por cada tía que te pregunta por el novio, tú tienes una respuesta original para explicarle que, en realidad, no necesitas a ninguno.
8. Sentirnos bellas

Las mujeres tenemos detrás décadas de voces de una sociedad dedicada a destrozar nuestra confianza. Sin embargo, hoy en día ya recogimos nuestras piezas y no andamos rotas por ahí. Sabemos lo que es querernos y tener confianza propia y a la vez querer ponernos una crema antiarrugas. Amamos nuestras curvas, pero hacemos ejercicio para que esas curvas no se vuelvan rollitos. Una vez más, ellos no lo entienden, pero mientras nosotras seamos felices, ¿qué más da?