Desde pequeña siempre he tenido una sensibilidad aguda por todo. Recuerdo que fuera algo bueno o no, terminaba llorando. Al principio creí que eso era malo, pero mi mamá me dijo que eso no era malo. Más bien era muy sensible y por eso percibía las cosas de otra forma. Años más tarde me lo confirmó una terapeuta.
Rasgos de personalidad

Hay rasgos de personalidad que se consideran comunes y una de cada cinco personas los posee. Eso lo define Elaine N. Aron, investigador y autor del libro The Highly Sensitive Person. De acuerdo a todas sus investigaciones, ser altamente sensible tiene muchas características positivas. Con esta información, la psicóloga pudo comprobarme que ser sensible no tiene nada de malo.
Cómo se siente tener esta característica

Parece que sentir con intensidad sólo se da en las películas, pero no es así. Si estaba segura de algo era que percibía todo de modo más intenso que las otras personas. Comprendí que mi intuición era más aguda y por eso que siempre quería saber el por qué de lo que me rodeaba. Al descubrir esa razón, podía quedarme tranquila. Además, entre las características más sobresalientes estaba mi tan desarrollada sensibilidad. Fuera una situación buena o no, siempre reaccionaba de modo más agudo que la gente que me rodeaba. Tan evidente era, que mi empatía o preocupación por los demás “excedía” los niveles que cualquier otra persona presentaba.
Ser muy sensible, ¿bueno o malo?

Hay algunos aspectos de la vida por los que es bueno ser muy sensible, pero otros no tanto. Si de algo me he dado cuenta en este tiempo, es que me cuesta mucho trabajo hacer actividades en grupo. Prefiero hacerlas en solitario, porque así no siento que me vigilan o me juzguen. Incluso eso afecta a veces mi toma de decisiones, pues analizo tan a detalle que a veces termino perjudicando mis propósitos o intereses. De hecho, cuando tomaba una decisión equivocada, terminaba sintiéndome afectada en gran medida debido a que mi sensación era mayor que la de otros.
Observadora y analizadora

A veces no es tan bueno ser muy sensible, pues la gente piensa que nada más estás checando qué hay de nuevo. Sin embargo, soy muy observadora con lo que me rodea y así sea un cambio mínimo, termino dándome cuenta de él. Como dije, trabajar en equipo a veces puede ser complicado, más no imposible. Si las personas tienen algún beneficio de trabajar conmigo, es que puedo ayudarlas a analizar todos los pros y contras de un proyecto. Eso sí, para tomar las decisiones finales no soy la mejor, pues tiendo a encontrarle muchos peros a todo.
Ansiedad al máximo nivel

La psicóloga me explicó que ser muy sensible puede ser contraproducente para mi nivel de ansiedad. Quizá se debe a que mi madre exageró con mi protección. Tal vez el hecho de verme llorar por casi todo la preocupó y pensó que necesitaba cuidarme más. De hecho, me he percatado de que los sonidos fuertes o desagradables me resultan muy molestos. Cualquiera pensaría que es por sangrona o algo parecido, pero no. Más bien tiene que ver con la misma sensibilidad que mi cuerpo experimenta. Además de la ansiedad, también he comprobado que soy 100 % más chillona. Al principio creían que era demasiado dramática, pero luego comprobamos que no era así.
Sentir más que los demás puede ser bueno a veces, pero en otras puede ser contraproducente.