Qué hacer cuando tus hijos descubren que Santa Claus no existe

Sea cual sea la razón por la que inculcamos a nuestros hijos la creencia de Santa y los regalos, es importante saber cómo hablaremos con ellos sobre la verdad. Incluso hay que estar preparados desde mucho antes, porque no sabemos en qué momento ellos preguntarán o descubrirán que Santa Claus no existe. Sí, parece un momento de pánico, pero en mi experiencia, lo mejor es hablar con la verdad. Te cuento cómo lo manejé yo.

La inocencia de un niño

Cuando mi hijo mayor era pequeño, se emocionaba mucho cada vez que bajaba la mañana del 25 y veía sus regalos bajo el árbol. Siempre se sorprendía de ver que lo que estaba bajo el árbol, era lo que él había puesto en su carta. Así fue desde que cumplió dos años, hasta que cumplió 6. Para ese entonces, había llegado un nuevo bebé a la casa y él se encargaba de contagiarle el entusiasmo a su hermanita. Todo iba bien, hasta que luego de ver tantas veces las películas de Navidad, él comenzó a tener muchas dudas. Recuerdo que sus primeras preguntas fueron sobre dónde vivía Santa y si en su casa cabía él con todos sus duendes. Obviamente en ese momento, yo no quería destrozar su inocencia y respondía manteniendo su inocencia.

Poco a poco comenzó a sospechar

Antes de continuar, debo contarte que desde siempre he inculcado la honestidad con mis hijos. Nunca les miento sobre cómo me siento o lo que hago. Aunque su papá y yo nos encontramos separados, hemos manejado la honestidad como estandarte para que ellos sepan que es lo que deben aplicar siempre. Bueno, retomando el tema navideño. Como dije, vio una y mil veces las películas navideñas y sus dudas cada vez eran más profundas. Un día, sin que yo imaginara lo que iba a suceder, él me preguntó si en verdad existía Santa Claus. De primer momento, me tomó por sorpresa y quedé un momento en shock.

Cómo reaccionar para decir que Santa Claus no existe

Como dije, siempre he hablado con la verdad a mis hijos y en ese momento no iba a ser la excepción. Una vez que reaccioné, le pregunté qué era lo que quería saber específicamente. Él me dijo “no creo que exista Santa Claus porque es imposible que logre entregar tantos regalos en una noche. Además, por qué no le deja el mismo número de juguetes”. Me volteó a ver y le dije “¿quieres saber la verdad aunque tal vez destruya tus ilusiones?”. Asintió con la cabeza y le dije que Santa Claus no existía. Él quedó satisfecho con la respuesta y me empezó a hacer otras preguntas.

Los niños son más astutos de lo que imaginas

Ahora que había afirmado que él no existía, quería saber quién le dejaba los regalos. Cuando le confesé que los regalos se los dejábamos su papá y yo, quiso saber en dónde los guardábamos y cómo le hacíamos para comprarlos sin que se diera cuenta. Tuve que revelar algunos de los secretos, pero aún así opté por dejar algunas cosas bajo llave para que mantenga la emoción de conocer qué recibirá la mañana del 25. Además, su papá y yo fuimos muy claros con él en pedirle que no dijera nada a sus demás compañeros. Tiene que aprender a respetar las creencias de otros niños y no debe matar sus ilusiones sólo porque él ya lo descubrió. Así que con sus compañeros y su hermana, él mantiene la idea de que Santa existe, aunque claro, él sabe la verdad.