Algunas personas le temen al placer porque piensan que las relaciones sexuales solo tienen como finalidad la reproducción. Así lo aseguran Emmanuele Jannini, científico italiano, y el profesor Tor Vergata, de la Universidad de Roma. Somos animales que tenemos sexo no solo por hacer crecer a la especie, sino por placer.
Poco interés

A pesar de que el sexo es algo que todos practicamos, pocas veces hay interés por saber algo más sobre él. Si hablamos sobre el mundo de la investigación, tampoco existe mucha inclinación hacia el tema y menos cuando se trata del placer. Para saber más sobre los orgasmos femeninos, Jannini realizó un estudio al respecto y publicó los hallazgos dando a conocer el orgasmómetro-F en una revista científica. Con ayuda de una herramienta psicométrica logró medir el orgasmo femenino durante el coito, masturbación u otros actos sexuales. Es necesario recalcar que no se trata de una máquina, sino de una escala personal.
El clítoris es importante

Para poder hablar del orgasmómetro es necesario recalcar que el clítoris tiene una función muy importante en el placer femenino. Si no es estimulado de manera correcta, en vez de disfrute habrá dolor. En el estudio del doctor Jannini participaron 526 mujeres italianas, de las cuales 112 sufrían algún tipo de disfunción sexual. Después de tener una experiencia sexual, las participantes respondían en un sitio web una serie de preguntas. En una de las secciones contestaban preguntas relacionadas con el orgasmómetro, en el que tenían que dar un valor numérico a las sensaciones experimentadas. El cero era la ausencia de orgasmo o alguna sensación placentera.
La relación con el orgasmómetro

Una relación placentera no depende únicamente del estímulo que la mujer recibe de su pareja. Se trata más bien de qué tan estimulado esté su cuerpo por ella misma. La responsabilidad del placer femenino depende en gran parte de cada una de nosotras. La masturbación es ideal para entender la complejidad y viabilidad del placer. Entre los hombres, las experiencias orgásmicas son similares, mientras que en las mujeres no, pues sus sensaciones no son las mismas a lo largo del tiempo.