Una ruptura amorosa, en un principio, podría parecer el fin del mundo. Es normal que cuando termina, parece que el mundo se nos viene encima y aparece un dolor interminable. Todos nuestros planes se terminan en un abrir y cerrar de ojos y parece que nuestra vida ha dejado de tener sentido. Sin embargo, sólo se trata de un cierre de ciclo, aunque eso no lo comprenderemos hasta después. Lo que no debemos olvidar es que hay personas a las que sí les podemos dar una segunda oportunidad y otras no merecen nada.
Ninguna relación es perfecta

Tener una relación es complicado, pues se mezclan diferentes ideas y pensamientos. El reto está en respetar las ideas o pensamientos del otro y viceversa. Además, debe haber buena comunicación, empatía, comprensión y amor. Si en lugar de eso, estás con alguien que no te valora, que te menosprecia o no te respeta, lo mejor es terminar la relación. El problema es que a veces nos aferramos a alguien sólo porque tememos que no tendremos una mejor relación o porque creemos merecer eso. ¡No cometas errores!
Cuando te destruyen por completo

Si esa persona a quien tú amabas, simplemente se alejó sin dar una explicación, sin duda no es alguien que te merezca. Créeme, esa persona que te rompió, no va a regresar a armar tu corazón y tampoco va a regresar a decirte que se equivocó y se arrepiente por todo lo que te hizo o te dijo.
No hay segunda oportunidad

Debe quedarte claro que no debes permitir una segunda oportunidad, porque sólo estarías dándole la oportunidad de volverte a pisotear. En ese caso sólo sería tu culpa volver a recibir a alguien que sólo te destruyó. Entiende que las cosas son distintas y que aunque tú diste lo mejor de ti, no debes permitir tener de vuelta a alguien así. El dolor estará ahí un tiempo, pero vas a reponerte, vas a salir adelante y vas a ser más fuerte. Aprecia quién eres y lo que vales, ya llegará alguien que sí lo sepa apreciar.