Hija querida: te ayudaré a ser fuerte para que nadie pueda romperte

Hermosa hija: desde el día que supe de tu presencia en mi camino me esforcé por ser mejor cada día. Sabía la gran responsabilidad que estaba recayendo en mis manos. Eras un ser que tanto anhelaba y por el que sin duda daría mi vida si fuera necesario. Por desgracia, estoy consciente de que no siempre podré protegerte como yo quisiera. Ya sea porque debo dejarte crecer, porque ya no estaré más en el espacio terrenal o porque debo respetar las decisiones que tomes. Sin embargo, lo que sí puedo hacer es ayudarte a ser fuerte. Si logro eso, estoy segura de que nada ni nadie te pisoteará. Tal vez ahora creas que soy exagerada, pero a la larga sé que me lo agradecerás.

Eres como la masa

Perdona si hago esta comparación tan extraña, pero eres como un pequeño trozo de masa. De mí dependerá lo bueno o malo que te enseñe. Estoy consciente de que el poder que tengo para moldearte es grande y lo único que deseo es no echar a perder las cosas. Yo puedo decidir quién quiero que seas (para bien o para mal) durante tu infancia. Sé que luego de eso, tú usarás tu propio criterio. Me esforzaré en enseñarte a ser fuerte para que la vida no te patee cada vez que se le plazca.

No puedo evitarte el dolor

No me gustaría que alguien te lastimara y creo que es algo que ninguna madre desea para sus hijos. El amor que tengo por ti es inmenso y lo daría todo con tal de verte feliz. No obstante, sé que habrá algún momento en que mis superpoderes de mamá no serán suficientes. Para ello, te daré toda la valentía necesaria, incluso la que no conozco, con tal de que si caes, no sientas que es el fin del mundo. Sé que al hacerlo podrás ver una caída como un pequeño tropiezo y no como algo más grave.

Autoestima

Forjar tu autoestima de manera correcta será el comienzo de algo grandioso. La buena autoestima consiste en: seguridad, confianza y fe en ti misma. El amor que te dé es la clave para que sepas que jamás estarás sola. Sé que si lo hago de la manera correcta sabrás que siempre te acompañaré, incluso cuando ya no esté aquí. Así, nadie te herirá y en caso de que eso suceda, puedas sanar más pronto de lo que imaginas. Tener las herramientas necesarias es indispensable para lograrlo.

Ser fuerte y valiente

Quédate tranquila, pues yo estaré cerca de ti en todo momento, asegurándome de que estés bien. El único objetivo que tengo para contigo es que seas feliz. Debe quedarte claro que parte de esa felicidad también implica que seas fuerte, que tengas coraje en la vida y sueños. Sueña, desea y cree en que puedes lograr todo lo que te propongas. Inténtalo siempre, no importa si ganas o pierdes, pero no te quedes con los brazos cruzados. Mucho de lo que logres dependerá de cómo te veas a ti misma.

Evita la tristeza

Es normal sentir tristeza de vez en cuando, pero no permitas que sea un invitado que se quede mucho tiempo contigo. Si te mantienes en un estado de tristeza, no lograrás llegar lejos y no sentirás motivación alguna en la vida. El miedo se hará presente más de una vez, pero tampoco dejes que se apodere de ti. Más vale que lo intentes y aunque las cosas no salgan como esperabas, sabrás que has hecho algo al respecto.

Asume tu responsabilidad

Ante cada decisión que tomes, siempre asume tu responsabilidad. Jamás pretendas que otros paguen por tus errores. Ten el suficiente coraje para dar la cara por tus actos, recuerda que la humildad te hace mejor persona. Nunca te rindas, siempre mantén la frente en alto y no dejes de luchar por lo que deseas. El poder más fuerte siempre vendrá de ti misma; no de mí, no de tus amigas ni de tu pareja. Sólo tú tienes el poder de saber qué pasará en tu vida y qué hacer con eso.

Sé que puedes, tienes un noble corazón y eso te hace un gran ser humano. Así como yo creo en ti, quiero que tú lo hagas. No olvides que todo tiene solución, sólo guarda la calma y verás qué puedes hacer algo al respecto.