No cabe duda de que las pelÃculas o la publicidad se encargan de retratar una cara muy “amigable” del embarazo. Pero las realidades del embarazo son completamente diferentes a lo que vemos. Nada sucede como creemos que será, y sÃ, en ocasiones puede ser mejor o peor. Te cuento mi experiencia…
Dieta balanceada

- Antes. Cuando aún no tenÃa planes de convertirme en madre y veÃa las historias de diferentes embarazadas que comÃan todo lo que se les antojaba, me aseguraba de decir que mi vida no serÃa asÃ. TenÃa la certeza de que siempre cuidarÃa mi dieta y me encargarÃa de comer solo lo más nutritivo.
- Después. Al estar embarazada, los antojos se apoderaron de mà más de una vez. Debido a eso terminé comiendo cosas que me encantan pero no eran tan saludables.
Cuidar la figura

- Antes. Desde joven me obsesioné por cuidar mi figura para no pasarme de mi talla. Incluso pensé que si llegaba a embarazarme, no permitirÃa que me afectara. Además, creÃa que aun en ese estado podrÃa hacer muchas cosas todo el tiempo.
- Después. Para ser sincera, más de una vez abusé de mi condición para que otros hicieran lo que yo querÃa. Ya sabes: “Ayúdame, porque mi pancita no me deja moverme”, “¿puedes cargar esto?, yo no puedo”.
Tener los conocimientos necesarios

- Antes. Siempre pensé que me iba a preparar lo suficiente para que cuando tuviera un bebé nada me tomara por sorpresa.
- Después. Entre tantas cosas que tenÃa que hacer, el cansancio y los imprevistos, no leà ni me preparé lo suficiente. Todo lo fui aprendiendo conforme a lo que me comentaban o a las situaciones que se iban presentando.
Impecable siempre

- Antes. “¡Cómo es posible que una embarazada no se arregle!”, “¿por qué usar esas prendas que no van nada a la moda?”. Son pensamientos de muchas chicas que creen que el embarazo es cosa sencilla.
- Después. Durante los primeros meses puede ser muy sencillo elegir tu ropa, pero conforme crece la barriga, llega un punto en el que los pantalones ya no cierran. Incluso, hay prendas que se hacen tus cómplices en esa etapa y no importa que no sean tan fashion.
Mostraré mis pechos orgullosa de su tamaño

- Antes. “¡Ay!, yo que tú andarÃa luciendo mis pechos crecidos”. Recuerdo que alguien me lo dijo antes de que me convirtiera en mamá.
- Después. La realidad es muy diferente, pues podrán ser enormes, pero a veces es incómodo cargar con los senos asÃ. Además, después de unas horas no soportas la espalda y peor aún cuando comienza a salirse la leche. Si estás con tu bebé no hay problema, pero si no estás cerca de él, toda tu ropa termina empapada. Incluso en la intimidad resulta bastante incómodo tener que lidiar con la leche que se sale.