Tal vez nadie tiene la receta o la fórmula secreta para que un matrimonio sea exitoso y feliz. Lo que sí sabemos es que es algo que se construye todos los días. En el momento en que das a tu pareja por sentado, o caes en la monotonía, es cuando vienen los problemas. Así que aunque no tengamos la fórmula secreta, hay varios tips que pueden ayudarte. Estas son las 3 preguntas que los matrimonios felices se hacen todos los días:
“¿Cómo te sientes?”

Una de las pláticas más típicas en matrimonios no exitosos es: “- ¿Cómo estás? – Bien”. ¡Y se acabó la conversación! Tal vez alguno de los dos tuvo un mal día o algo que platicar pero como no se indagó más, ahí quedó la conversación y quien tenía algo que decir, se lo guardó. Si en vez de eso preguntas “¿Cómo te sientes?” y con toda la disposición a escuchar a tu pareja, entonces, la historia es otra. Esta pregunta permite por sí sola que tu pareja se abra y cuente todo sobre cómo fue su día, si tiene inquietudes o algo bonito que compartir. Y eso, fortalece el nexo de confianza e intimidad.
“¿Cómo puedo ayudar?”

Una vez que ya te contó sus inquietudes, ahora viene la parte en la que le demuestras que cuenta contigo. O al revés, si es él quien te pregunta a ti. Y eso se logra preguntando: “¿Cómo puedo ayudar?”. Además, preguntándolo de esta manera, le das libertad de tomar sus decisiones y reflexionar sobre el tema. Se siente libre y no como que estás imponiendo alguna solución o decisión. Y eso, también es clave para un matrimonio feliz. O piénsalo al revés, ¿te gusta sentir que decidan por ti?
“¿Cuándo podemos hablar?”

Normalmente relacionamos esta pregunta a algo malo o la que viene después de una pelea. En este caso no es así, esta pregunta será con la intención de que se hagan saber que son lo más importante para el otro. Es decir, que no importa si el día fue ajetreado o estuvieron muy ocupados, siempre intentarán hacerse un espacio para disfrutarse en el día. Esta pregunta los salvará de convertirse en la pareja que solo llega a decirse buenas noches y a dormir.