El mayor fracaso que podrías tener sería quedarte en una relación que ya no tiene futuro

Sabes que una relación no tiene futuro cuando por más intentos que haces, parece que la única que jala para salvar ese barco eres tú. Sí, imagina que tu relación es el barco y tu pareja y tú son los marineros. Entre él y tú deben hacer todo lo necesario para lograr que ese barco no se hunda en ningún momento. Muchas veces podrán estar inmersos en tormentas catastróficas, pero si entre los dos no dejan de remar, las cosas pueden salir bien. El problema surge cuando sólo uno de los dos hace hasta lo imposible porque el barco no se hunda, mientras que el otro marinero sólo observa el desastre pero no hace nada. Bien dicen que una relación es de dos y si los dos no le ponen el mismo empeño, esa relación no funcionará.

Felices, ¿por siempre?

Recuerdo que cuando me casé, me sentía la mujer más feliz del mundo. Teníamos tantos planes, tantos sueños por compartir. Sí, todo marchaba bien. Emocionados compramos nuestros muebles, ahorramos para tener una pequeña casa. Teníamos trabajo los dos y eso nos mantenía ocupados haciendo lo que nos gustaba. Al regresar del trabajo, era momento de compartir nuestro día y eso parecía ir muy bien. Luego de unos años, decidimos hacer que la familia creciera. Tuvimos dos hermosas hijas. Debo reconocer que me sentía la mujer más feliz del mundo. Sentía que lo tenía todo y que ya nada me faltaba para ser completamente feliz. 

El amor se acabó

Varios años reinó la felicidad y el amor de pareja en mi familia. Sin embargo, después de un tiempo todo cambió. Ya no compartíamos nuestros logros ni fracasos. Más bien, nos alejábamos más el uno del otro. No hubo engaño, tampoco hubo faltas de respeto. No voy a negarte que hubo peleas, como en cualquier relación. Lo importante era que cada vez que algo sucedía, buscábamos la manera de solucionar los problemas por el bienestar de nuestra relación, de nuestra familia y de nosotros mismos. Pero un día, tal vez nos cansamos de luchar, tal vez ya estábamos aburridos, tal vez la rutina ya nos estaba afectando. Entonces, optamos por dejar las cosas de manera que nadie saliera afectado.

Cuando ya no tiene futuro

Podíamos haber decidido permanecer juntos a pesar de todo, pero las cosas así ya no funcionan. Optamos por tomar caminos separados como pareja. Sabíamos perfectamente que era lo mejor. Obviamente la gente no tardó en señalarnos, en hablar, en juzgar. Sin embargo, sólo nosotros sabíamos lo que sucedía. Sabíamos que era mejor separarnos antes que continuar en una relación donde ya no nos sentíamos felices. Era mejor decir adiós, antes que pretender usar a los hijos como manipulación para que el otro se quedara. El verdadero fracaso está en seguir con alguien que te ignora, con alguien que te hace sentir sola. Sabemos que luchamos hasta nuestro último aliento por la relación y eso nos deja tranquilos. Ahora teníamos que luchar por nuestra felicidad.