Cosas que deberías hacer (o no) para ser mala vecina

Hace poco hubo un conflicto en el lugar en el que vivo. Fueron a reclamarme porque le daba de comer a unos gatitos que andan rondando por ahí. Cuando fueron a buscarme, creí que se trataba de algo más grave. La verdad es que no tenía idea de qué se trataba, pues hasta donde yo sé, no he hecho nada que altere la paz mental o emocional de los otros. Sin embargo, el día que fueron a reclamarme me tacharon de ser una mala vecina. Me dio tanta risa y al mismo tiempo salió a relucir mi lado vengativo.

Cómo ser una mala vecina

Justo antes de que pasara lo del reclamo había visto una película con el papacito de Zac Efron. Esa en la que sale de un vecino “buena onda”. Digo buena onda entre comillas porque cuando le piden los vecinos que no haga tanto ruido para que pueda dormir su bebé, lo toma tan personal, que decide hacer de las suyas para complicarle la vida a los vecinos. Eso me dio la idea de este artículo. He pensado en algunas de las cosas que, sin duda, me harían una mala vecina y creo que estoy pensando seriamente en llevarlas a la práctica.

Fiestas cada fin de semana

He vivido cerca de personas que, de verdad, no hay fin de semana que no organicen una fiesta. Ya sea bautizo (que termina siendo fiesta de adultos), XV años, boda, la celebración de la virgen o el grito de Independencia. Eso sí que es molesto, pues la música no deja de sonar pasadas las 6 de la mañana. No digo que esté mal tener una fiesta de vez en cuando, pero hacerlo cada fin de semana no tiene perdón.

Sexo escandaloso

¿Te gustaría vivir junto a alguien que cada noche escuchas gemir por estar teniendo sexo? Una vez puede ser gracioso, pero escucharlo todos los días no tiene nada de divertido. Simplemente, cuando vas a un hotel y escuchas lo que está pasando en el cuarto de al lado no te resulta tan grato, ¿o sí? Si yo hiciera eso, voy de acuerdo en que los vecinos fueran a echarme peste. Sin embargo, lo único que estoy haciendo es ayudar a unos animalitos que (por ignorancia humana) han quedado en la calle a expensas de lo que les depare el destino.

Dejar que tus mascotas hagan del baño afuera

De hecho, la conducta que tomaron conmigo respecto a los gatitos me pareció absurda. En ese lugar viven personas que tienen perros. Todos los días los sacan a que hagan del baño. Algunos recogen las heces, pero no faltan los “vivos” (más bien estúpidos) que sacan a sus perros y se desentienden de ellos por un rato. Así evitan tener que limpiar su suciedad. Esa gente no tiene ningún derecho de ir a reclamar cuando lo que ellos hacen de verdad afecta a los demás.

No acudir a las juntas vecinales

Las juntas vecinales son importantes para que todos sepamos lo que sucede en el lugar en el que vivimos. No hacerlo, hace que no estemos al tanto. Por ende, si después se toman decisiones y no estamos de acuerdo, no podemos reclamar si no estamos en las juntas vecinales. Ser mala vecina implicaría que no acudiera a las juntas, cosa que no es así. Al contrario, trato de estar ahí para saber en qué puedo ayudar.

Ser mala vecina es más sencillo de lo que imaginas. Sin embargo, cuando lo que haces no daña a nadie ni le afecta de alguna manera, no tienes por qué quedarte callada. Puedes defender tu postura con argumentos lógicos y fundamentados.