El círculo vicioso de amar a quien no te ama e ignorar a quien te ama

Bien dicen que uno ama a quien te ignora e ignora a quien te ama. Ojalá sólo fuera una frase que alguien inventó, pero la realidad es que es una conducta que algunas personas repiten como un círculo vicioso. Ahora te pregunto, ¿alguna vez has pensado por qué sucede eso?

Excusas y excusas

Hace un tiempo vi la película A él no le gustas tanto, y hubo una frase que se me hizo muy certera:”A las niñas les enseñan que si un niño te pega, le gustas“. En la infancia eso puede ser tomado como un juego, pero el problema es crecer y pensar que eso es así. Es decir, si el tipo por el que mueres es indiferente quiere decir que le importas, pero se hace el interesante. Si te deja en visto es porque seguramente está ocupado… Todas esas no son más que excusas para no aceptar que no le interesas.

Deja de esperar, deja de insistir

A pesar de ello, tú insistes, creyendo que algún día te buscará y te dirá que tu amor es correspondido. Te tengo malas noticias: es poco probable que eso pase.

Pequeño detalle: pasas de él

Por la otra parte, tenemos al sujeto que siempre está pendiente de ti. Aquel que atravesaría todo el país para verte, el que haría lo que fuera para que estés feliz. Sin embargo, resulta que pasas de él y, si acaso, lo ves como un buen amigo.

Círculo vicioso

Todo este círculo vicioso no es mera coincidencia, sino una conducta en la que influyen aspectos psicológicos.

  1. Quizá te gusta el proceso de conquista, aunque tú seas la única que está viva en la jugada. Crees que ese proceso es emocionante, divertido y espontáneo. En resumen, disfrutas del proceso de “caza” y, en este caso, te quedas clavada en él.
  2. Otra opción, y creo que la más común, es que eres insegura. En el fondo sabes que “señor Perfecto” es un amor imposible, pero te aferras a él porque es lo más cercano a una relación. Eso no es lo peor, sino que prefieres vivir en esa burbuja para no aceptar que tienes miedo de tener una relación formal.
  3. Y finalmente está la razón más triste: no crees que alguien pueda estar interesado en ti y mucho menos enamorado, ya que no te sientes merecedora de ser amada.

Amarte, el primer paso

Todo se resume a tener miedo a vivir algo real. Prefieres quedarte en tu zona de comodidad, aunque sabes cómo terminará la historia porque la has vivido más de una vez. Pero, ¿estás segura de que quieres vivir así? Al final del día, todos queremos, y necesitamos, sentirnos amados. Para que eso pase, primero tienes que amarte a ti misma y aceptar que eres digna de ser amada, porque es así.