En estos días en los que hemos tenido que permanecer más tiempo en casa, he sabido de varios conocidos que ya no soportan el encierro. Pensaba en qué factores podrían influir para esa incomodidad. No lograba encontrar algo que justificara esa situación. Las personas que me habían dicho eso, todos tienen casas espaciosas. Tienen consolas para jugar, estaban viviendo el encierro con sus familias y parecía que tenían lo ideal para pasar esos días. Sin embargo, hay algo que nadie nos enseña y en estos tiempos se ha notado. ¿De qué se trata? De saber lidiar contigo.
Siempre ocupados

Si algo hemos aprendido durante todo este encierro y esta pandemia, es sobre nosotros. Hay que ser honestos, la mayor parte del tiempo estamos ocupados cumpliendo con un trabajo o saliendo de un lado para otro a divertirnos con nuestros amigos. Nunca habíamos estado tanto tiempo encerrados en casa, viendo la vida pasar sin poder hacer nada más que esperar. Aunque al principio de la pandemia empezamos con toda la actitud y muchos planes para el encierro, poco a poco las ilusiones y esperanzas iban desapareciendo. No por negatividad, sino por cansancio mental y emocional. El hecho de dejar de ver a nuestros amigos, familia o compañeros de trabajo nos afectó. Poco a poco dejamos de tener control sobre nuestro tiempo y cuando nos dimos cuenta, terminábamos trabajando más horas de lo habitual.
¿Qué tanto te conoces?

Si algo nos ha enseñado el encierro, es a conocernos de verdad. Nunca habíamos pasado tanto tiempo lidiando con nuestro propio ser. En estos días hemos visto quiénes somos realmente. Cuánta paciencia tenemos, qué tanto pensamos en tomar una decisión o qué cosas buscamos para entretenernos. Parece algo sencillo, pero hacerlo durante varios meses, todos los días, todo el día; a la larga se vuelve complejo. Sin embargo, cuando aprendes a conocerte y escuchar tus miedos y deseos más profundos, sabrás que has aprendido a lidiar contigo. ¿Cómo puedes hacerlo? Sencillo. No tengas miedo, medita, escucha tu ser interior, tus pensamientos. Haz las cosas que te gustan, canta, baila, ríe. Todo eso te ayuda a conectar contigo e irte conociendo mejor.