La relación de un hombre con su madre es única y especial. Si no tienes hijos es algo que aprenderás algún día. Y si tu pareja sufre “mamitis” existen posibilidades de que la relación mejor. Aquí te damos algunas sugerencias para conseguirlo.
1.- Entiende la razón de su “mamitis”

Esta es la parte en la que recuerdas que tu suegra, por muy dulce que pueda ser, resulta un verdadero dolor de cabeza. Los hombres, igual que las mujeres, necesitan la protección y amor de una madre. Cuando se es la novia de pocos meses, normalmente el hombre puede volverse un poco sensible cuando se habla de su mamá. No lo tomes a mal, existe una razón muy natural para que él actúe de esa forma. La madre es la primera mujer que le dio amor y protección a un niño. Hasta el momento antes de que tú aparecieras, ella era el amor de su vida. Más aún si es de las madres que mimaron a sus hijos toda la vida. Aunque hay de “mamitis” a “mamitis”, hemos de aceptar que la madre de nuestra pareja constituye un pilar en su vida. Pero no te preocupes. Aunque al principio siempre resulta duro, hay una forma de solucionar este problema.
2.- Dale tiempo al tiempo

Aunque tu suegra resulte un monstruo de dos cabezas cada vez que te ve cerca de su pequeño, en algún punto ella va a tener que aceptarlo. Por otra parte, esta tu relación. Dejando de lado a la suegra y en el entendido de que no puedes deshacerte de ella (aunque sería lo mejor), hay algunos pasos que te llevarán a la victoria. Cuida tu relación y ten mucha paciencia, esto va a tardar, es un proceso bastante natural.
3.- Ofrécele cariño y protección

El hombre sigue sujeto a su madre pues ella le dio todo en la vida: un hogar cariñoso, con mucho amor. Ahí esta tu clave, si empiezas a cuidar a tu pareja (ojo: como esposa, novia o pareja sin intentar remplazar a su madre), y le demuestras tu apoyo, te aseguro que su actitud cambiará conforme avance su relación. Llegará el momento en que tu apoyo será fundamental. Y a pesar de que él le comente una o dos cosas a su mamá, será de lo más normal que todo te lo consulte a ti primero. El lazo de madre e hijo no se puede romper; sin embargo, el lazo de pareja se volverá mucho más cercano y fuerte. Dale ese cariño y protección que tanto necesita cualquier ser humano.
4.- Ten paciencia

Este cambio no se da de la noche a la mañana. De hecho, se empieza a dar después de algunos años de relación, cuando tú y tu pareja se encuentren sumamente compenetrados. No te desesperes, la unidad se va formando poco a poco. Al final, el juego de roles tendrá que seguir su curso. La madre de tu pareja seguirá siendo su madre, pero tú tienes cosas que ella no le puede ofrecer a su hijo (romance, hijos, sexualidad, etc..). Lo cual te volverá oficialmente su pareja y la mujer de su vida.
5.- Vivan aparte

Que este punto quede bien claro, para que este proceso se genere necesitan intimidad. Esto no se va a lograr si viven con los suegros. Por muy pequeño que sea el espacio donde van a mudarse es mejor que seguir atados al nido.
6.- Escúchalo

Parte de compenetrarse es conocerse mejor, profundamente. Escucha lo que tiene que decir, apóyalo en sus decisiones. Sé parte de su vida de forma activa, de modo que él pueda confiar plenamente en ti. Además, dale atención especial algunas veces, consiéntelo. Cocínalr lo que más le guste, déjalo escoger el restaurante, la película, etc… Sé su pareja.
7.- Hazle creer que tiene el control de la situación… a veces

No pases todo el tiempo rechazando sus ideas. Dale la razón algunas veces, no todo el tiempo tú tienes la respuesta correcta. Admite que él tiene una voz en todo. Esto lo hará reaccionar mejor ante las dificultades de pareja. Si tu pareja sufre “mamitis”, querrá tener la razón una que otra vez.
8. Acepta las visitas y llamadas de su madre

Es natural, su madre va a estar ahí durante mucho tiempo. Así como tú tienes derecho a ver a tu familia, él también lo tiene de convivir con la suya. Ten paciencia y ve hacia adelante. Una buena relación puede superar esto y más, aunque tu pareja sufra “mamitis”.