Si eres rubia por elección, seguramente estás harta de que te pregunten por qué no regresas a tu color natural o que te digan que estás arruinando tu cabello con tanto químico. Teñirte el cabello de rubio no es tan sencillo como se piensa. Además, hacerlo implica muchos otros cambios en tu vida y en tu cabellera con los que seguramente te identificarás.
El crecimiento es tu peor enemigo

Si antes anhelabas que tu melena creciera, ahora quisieras que se detuviera el tiempo en tu cabello. Quieres que tu cabello se mantenga tanto tiempo como sea físicamente posible como cuando saliste del salón y odias ver tus raíces oscuras.
Las cejas te generan conflicto

La oscuridad natural de tus cejas en contraste con tu cabello claro es algo que aún no estás segura si se ve del todo bien.
Es un gasto mensual

Las puntas abiertas son el pan de cada día

Las horas de decoloración y los químicos han dañado el cabello tanto que las puntas abiertas ya son algo usual.
Mejor aliado: el acondicionador

Hidratar el cabello es super importante, más aún con el cabello teñido. Este absorbe de inmediato el acondicionador o cremas hidratantes.
Desenredarlo no es tarea fácil

Las horas de decoloración no solo nos dejan puntas abiertas, también debilitan cada hebra capilar y hacen que se enrede con mucha facilidad. Además, es preciso tener mucho cuidado al desenredarlo para no quebrarlo.
Precaución con el calor

El hacerte peinados con el uso de tenazas y secadores no es recomendable. El cabello está frágil y le puedes hacer aún más daño.
Todo el trabajo vale la pena

Finalmente, todas las horas en el salón, el dinero gastado y los cuidados que implica teñir tu cabello, valen la pena porque elegí ser rubia y es fabuloso.