Para algunas mujeres, la fortuna de ser madres es una de las alegrÃas que más sentido da a su existencia. No debo negar que sà es una gran experiencia, significativa en todos los aspectos. Antes del embarazo, en muchas ocasiones no consideramos algunas cuestiones que a la larga resultan muy importantes.
No todo es color de rosa

Antes del embarazo piensas que no hay nada importante que debas tener en consideración. Es al contrario, pues entre mejor esté tu organismo, mejores condiciones tendrás para los siguientes meses. Eso me quedó claro a mà después de que ya habÃa tenido a mi bebé.
El embarazo, ¿perfecto?

Cuando supe que estaba embarazada una gran alegrÃa se apoderó de mÃ. En un principio creà que el embarazo que estaba viviendo era perfecto. Durante los primeros meses no presenté ningún malestar del que pueda quejarme. Jamás supe nada de las náuseas, mareos ni nada parecido. Todo marchó con mucha tranquilidad y asà fue hasta que nació mi bebé. Después de eso algo cambió…
Hernia, ¿qué es eso?

Después de que nació mi bebé noté que algo habÃa cambiado en mi organismo. No me refiero al tamaño de mi vientre o de los senos, que eso es entendible que está en un proceso de readaptación después de la llegada del bebé. Más bien noté que mi ombligo ya no estaba en su lugar. Antes de que mi panza creciera demasiado, mi ombligo estaba oculto, como debe ser, o al menos como lo habÃa tenido toda mi vida hasta antes del embarazo. Me espanté mucho y decidà ir al médico para que me dijera qué pasaba. Después de que me revisó, el médico me dijo que ese pequeño bulto que ahora adornada mi ombligo era una hernia. Me explicó que esa hernia era producto de mi bebé y que se habÃa estado formando por esos meses.
¿Por qué no salió antes del embarazo?

El doctor me explicó que la hernia se habÃa formado porque la zona de mi abdomen no tenÃa suficiente fuerza. Entonces, conforme fue creciendo el bebé, tenÃa que cargar más peso hasta que ya no pudo más. Si hubiera hecho ejercicio con más disciplina los meses anteriores y desde mucho tiempo atrás, no hubiera tenido que pasar por eso. El hubiera no existe y ahora tengo que aceptar mi realidad. Lo malo es que tener una hernia me ha afectado más de lo que imaginaba. Si quiero que mi salud esté bien debo cuidarme y no hacer grandes esfuerzos ni cargar objetos pesados. A veces eso me desespera o frustra un poco, porque ya no puedo cargar a mi hija, por ejemplo. Además, hay muchas otras cosas que he tenido que dejar de hacer o las tengo que hacer de una nueva forma. También necesito estar fajada todo el tiempo.
Como ves, hay muchas otras cosas que debes tener presentes al momento de querer tener un bebé. No es tener un bebé y ya, todos felices y contentos. Cuida tu salud, pues si no estás bien, no podrás disfrutar a tu bebé más adelante.