Nadie nos habla sobre las despedidas, nadie nos enseña cómo debemos manejar esos momentos cuando todo se termina. Por desgracia nos acostumbraron a creer en el “felices para siempre”. No importa si eres feliz o infeliz en una relación, si has dejado de sentirte plena o te han sido infiel. Lo único que importa es lograr esa felicidad eterna, que en realidad no existe así como por obra de magia. Nadie nos explica que para que el amor sea así de grandioso, habrán muchos momentos complicados. Tampoco nos dicen que una relación se puede salvar siempre que las dos partes lo quieran así. El problema viene cuando se acaba todo, pues no sabemos cómo reaccionar o qué hacer.
Nadie nos habla de la vida real
Es un hecho que ninguna relación es perfecta, pero para que pueda salir a flote siempre se van a necesitar dos. En la realidad, las cosas suelen ser distintas. Pocas personas (en este momento) toman en serio una relación. Prefieren ver todo como algo pasajero en la vida y tal vez por eso no le dan la importancia que merecen las cosas. Dejando de lado las películas y cuentos de amor, en este mundo las promesas se rompen, las personas se van.
Nos aferramos
Por miedo, inseguridad y muchos otros motivos, terminamos aferrándonos a algo que no nos conviene sólo porque creemos que es lo mejor que podemos tener. Dejamos de respetarnos a nosotros y hacemos cosas que no haríamos, sólo porque queremos convencer al otro del amor que sentimos. Aceptamos sobras, porque sabemos que eso es mejor en lugar de aprender a vivir en soledad. A estas alturas, la gente prefiere cambiar eso que ya no sirve. No se dan el tiempo para tratar de arreglarlo, simplemente se deshacen de eso. Lo mismo sucede con las relaciones, se miran como algo desechable. Ya no sabemos luchar por lo que decimos amar.
Dejemos de estigmatizar la soledad
Quien haya dicho que la soledad es lo peor que puede pasarnos, tal vez lo dijo porque no aprendió a estar con él mismo durante ese lapso. En realidad, muchas veces resulta mejor estar solo en lugar de mantenernos cerca de alguien que no nos valora o respeta. Una vez que aprendes a estar solo, el mundo cambiará por completo para ti. Disfrutarás de tu tiempo y de ti a tal grado que ahora te preguntarás qué tan dispuesta estás a compartir tu vida con alguien más.