Hace algunos años mis abuelos murieron y dejaron un enorme hueco en mi corazón. Si has crecido tan de cerca a ellos, entenderás por completo mi sentir. La verdad es que cuesta mucho trabajo hacerte a la idea de que ellos se han ido, que ya no podrás verlos o abrazarlos. El consuelo que me queda, es que mientras estuvieron vivos, los disfruté lo más que pude. Ambos me dejaron grandes enseñanzas que les agradezco infinitamente. Sé que en parte, quien soy, es gracias a ellos. En especial, mi abu me dejó sabias palabras que hoy en día entiendo mejor que nunca.
Qué hacer en tiempos difíciles

Vaya que mi abuela era sabia, finalmente había vivido ya mucho. Tenía experiencias de sobra y ahora sé que cada palabra que decía la tenía bien sustentada. No hablaba sólo por hablar, no lo hacía sólo por querer parecer la más razonable o por que fuera la más cuerda. Simplemente hablaba con base en su experiencia. Tonta de mí por no haberla escuchado durante varios años. Ya saben, uno a veces es tan rebelde que cree tener más razón. A veces pensamos que por viejos, ellos no tienen idea de lo que dicen. Sin embargo, esas arrugas que llevan en su cuerpo significan algo que nosotros, jóvenes aún, no poseemos: sabiduría. Ella me lo dijo en muchas ocasiones. “Siempre habrá tiempos difíciles y lo mejor que puedes hacer es continuar. Tal vez lo harás con más calma o más lento, pero no pares. Nunca te detengas, eso es lo peor que puedes hacer. Olvídate del futuro y también del pasado. Simplemente enfócate en lo que estás viviendo en este momento. Eso es lo único que importa”.
Mi abu decía: la vida debe continuar

A pesar del dolor, del miedo o de la incertidumbre, nunca debemos quedarnos varadas. Siempre tenemos que continuar. Tal vez yendo un paso a la vez, pero en algún momento llegaremos a algo. Eso no pasará si simplemente nos detenemos y nos quedamos viendo la vida pasar. Eso sí, un descanso siempre es necesario para poder continuar con mucha fuerza. Cuando menos cuenta nos damos, ya hemos logrado algo nuevo, ya no somos los mismos de antes. Tenemos nuevos sueños, nuevas metas, nuevas ambiciones.
Lo mejor que podemos hacer, decía mi abu, es vivir. Cada día es importante, porque no sabremos si será el último. Cada día es especial, así que siempre vístete para la ocasión. Nunca dejes tu mejor ropa para después porque no sabrás si ese después llegará.