¿A cuántas personas llamas amigo y luego de cada cuánto tiempo de conocerlas les dices asÃ? ¿Alguna vez te has preguntado eso? La realidad es que muchas veces, apenas conocemos a alguien comenzamos a decirle “amigo”, pero no cualquiera lo es. De eso me he dado cuenta en estos dÃas. Ya sé que todos tenemos cosas que hacer, algunos seguimos trabajando, otros tenemos que atender a nuestros hijos o a alguien enfermo. Sin embargo, eso no es pretexto para no poder comunicarnos con esas personas que decimos apreciar.
Son dÃas difÃciles

Como dije, entiendo perfecto que todos tenemos muchas cosas en la mente. Preocupaciones, miedo, estrés, incertidumbre. Todo nos está invadiendo y puede que no sepamos cómo manejar la situación. Sin embargo, me ha quedado claro que eso no es motivo para que al menos no demos señales de vida a la gente que nos importa. Créeme, aunque sea un mensajito, funciona super bien.
Los verdaderos amigos aparecen solos

Cuando se trata de una fiesta, de ir al cine o de cualquier cosa que implique convivencia y diversión, los amigos salen solos. Pocas veces les tienes que estar buscando. Lo curioso es que en situaciones como ésta, no aparecen todos esos que se hacen llamar tus amigos. Si tú no les hablas o preguntas cómo están, pocas veces se hacen presentes. Lo mismo pasa con los que te escriben o llaman a ti.
Quedé sorprendida al descubrir a mis verdaderos amigos

Obviamente ya tenÃa idea sobre quiénes realmente me estiman, pero en estos dÃas lo he comprobado por completo. Aunque tenemos muchas ocupaciones y a veces sentimos que nos falta tiempo, siempre están ahÃ. Ya sea un mensajito, una llamada rápida o una videollamada con una copa de vino. Con esos pequeños detalles te levantan el ánimo y te hacen saber que a pesar de la incertidumbre o el caos, ellos estarán ahà siempre.