Desde hacÃa mucho tiempo habÃa deseado formar una familia con mi pareja. SÃ, tal vez no decidimos casarnos, pero eso no nos impedÃa sentirnos felices el uno con el otro. Recuerdo que cuando supe la noticia de mi embarazo me sorprendà y alegré muchÃsimo. SÃ, en ese momento sólo pensaba que dentro de unos meses tendrÃa a un bebé conmigo, pero jamás imaginé todo lo que eso podÃa significar.
¡Embarazada!

En cuanto entré al consultorio y le comenté a la ginecóloga la razón de la visita, ella sonrió. Antes de hacerme un ultrasonido movió la cabeza y me dijo: “Sà estás embarazada y tienes más de dos meses”. Yo quedé paralizada ante su comentario, principalmente por lo del tiempo. A partir de ese momento todo fue felicidad. Mi pareja y yo estábamos emocionados y empezaron las compras para recibir al retoño.
Todo era color de rosa

Como hasta ese momento no habÃa tenido complicaciones, sentÃa que todo era perfecto. Nunca supe lo que eran las náuseas, el mareo o los terribles antojos. De verdad mi vida seguÃa igual, por lo que yo era la más feliz del universo. Tanta era mi felicidad, que me olvidé de todo lo que podÃa pasar más adelante. Al llegar a los 7 meses, supe que mi bebé serÃa una niña y eso me hacÃa estar más feliz, pero…
Comenzaron las complicaciones

El mismo dÃa que me dijeron que mi bebé era una niña, también me dieron una noticia que yo no habÃa tenido presente en mi mente. Me dijeron que el bebé venÃa en posición inversa, por lo que si no se acomodaba pronto, tendrÃa que nacer por cesárea. En ese momento, comencé a ver la gravedad del asunto. Yo no querÃa que me abrieran y no tanto porque quedara una cicatriz en mi cuerpo, simplemente no querÃa porque sabÃa que la recuperación serÃa más complicada que con el parto natural. (Tontamente creà que eran las únicas complicaciones para mi vida).
Poco antes del nacimiento

Un mes antes de que mi bebé cumpliera el tiempo indicado, empecé a tener malestar. Al principio parecÃan sólo las primeras contracciones, pero no fue asÃ. Tan grave me puse, que me tuvieron que llevar al hospital. Me internaron con la indicación de que tal vez mi bebé saldrÃa antes de lo esperado. La tuvieron que sacar porque el cordón comenzaba a enredarse en su cuello, pero durante la cirugÃa yo perdà mucha sangre. Perdà la noción de todo y sentà que en ese momento morirÃa. TenÃa mucho miedo y tristeza, pues ni siquiera habÃa conocido a mi bebé. Por fortuna las cosas salieron a mi favor y con mucho tiempo de recuperación logré salir adelante. Ahora disfruto de mi familia, con el gran agradecimiento de que la vida me dio una segunda oportunidad.